Eduardo Nivón
Eduardo Nivón
 

Conflicto y cambio sociocultural

Presentación

El conflicto es la atmósfera en el que se desarrolla la vida social y su resultado es el cambio. Sociedad, conflicto, cambio, son tres elementos irremediablemente conectados, aunque eso ha sido claro hasta la modernidad. Uno de los problemas básica de la filosofía clásica griega fue la explicación del movimiento. Es famosa la contraposición de los filósofos Parménides y Heráclito, cuyas vidas se desarrollaron en lados opuestos del mundo griego, una en la Magna Grecia (hoy sur de Italia) y otra en Éfeso (hoy Turquía). Para el primero lo relevante era la permanencia del ser. Para Heráclito, por el contrario, todo lo que existía era movimiento, cambio. Un discípulo de Parménides, Zenón, usaba argumentos sofisticados para explicar lógicamente que el movimiento era imposible. Más tarde Aristóteles proporcionó una explicación que “resolvió” el problema del movimiento explicándolo como la transformación de la potencia en acto.

 

Ahora bien, las distintas posturas sobre el movimiento que se discutieron en el mundo clásico están lejos de pensar el cambio como un proceso. Si bien el cambio existe, éste no conduce a algo distinto de lo hay en la realidad. Lo que hay son ciclos, un eterno retorno, como se expresa en innumerables mitos y rituales y por la observación de la vida misma en su permanente curso de la vida a la muerte y de nuevo a la vida.

 

La imposición de un sentido de finalidad en el cambio tiene raíces antiguas, sobre todo en el cristianismo y en su esperanza en una segunda venida de Jesucristo como momento final de la historia. Pero es fundamente con la modernidad en que el movimiento histórico asumió un sentido radicalmente diferente. El ir y venir del movimiento en forma de ciclos que volvían a un origen se transformó en una idea de un cambio ascendente hacia el progreso que significaba dominio y transformación de la naturaleza. El movimiento se convirtió así en el objetivo mismo de la vida social. Era la característica fundamental de la historia y el descubrimiento de sus leyes, fue para algunos pensadores sociales, su principal reto teórico. De hecho la ciencia social moderna y específicamente la antropología no se puede entender sin los intentos por explicar el cambio como lo podemos constatar con el desarrollo del paradigma evolucionista.

 

Pero aunque el cambio social es un hecho ampliamente aceptado, el consenso se limita a aceptar el cambio y poco más. ¿Hay una sola ruta para el cambio o hay varias? ¿El cambio supone un orden en etapas o estadios? ¿Existen grupos “destinados” a conducir el cambio y su misión se mantiene inalterada en el tiempo? ¿El sentido del cambio es absoluto o condicionado? ¿Se requiere de la satisfacción de determinadas condiciones, todas éstas tienen la misma importancia? ¿Qué relación hay entre el cambio y el poder político? ¿Las condiciones políticas son más relevantes que las económicas y éstas que las culturales? ¿Las condiciones de cambio se imponen o pueden ser consentidas por el conjunto de la sociedad? ¿Qué papel juega la violencia en el proceso de cambio? ¿Las sociedades pobres y con bajo nivel de instrucción son más proclives al cambio que las menos pobres y con mayor nivel de instrucción? ¿El cambio está en función de los individuos o de las estructuras? ¿Se puede prever el cambio?

 

Más allá de las condiciones de cambio, uno de los problemas que suscitan mayor discusión es el de su contenido ¿el cambio significa “progreso” en el sentido de un mejora miento de las condiciones de vida social, económica y cultural de la sociedad? Es importante distinguir entre el cambio como un proceso esencial a la vida social de su contenido moral. La bondad o la maldad de un proceso de cambio sólo es posible evaluar a partir de la intencionalidad de los actores y, sobre todo, por los efectos en la ampliación o reducción del bienestar de la vida humana. Sin embargo ambos factores resultan insuficientes para juzgar movimientos específicos ya que las consecuencias de un movimiento social se extienden en el tiempo y pueden abarcar aspectos muy diferentes.

 

Los cambios que han suscitado mayor reflexión son las grandes transformaciones históricas y de ellas la más trascendente ha sido el desarrollo y ampliación del capitalismo. Se trata de un proceso de larga duración con múltiples fases como el desarrollo industrial, la construcción de los estados nacionales, la expansión colonial o la moderna globalización. Estos procesos a la vez dieron lugar a distintas respuestas en forma de revoluciones, luchas anticoloniales y movimientos sociales.

 

Por otra parte, nuestra relación cotidiana con el cambio no se remite a las grandes transformaciones sino a los pequeños desarrollos vinculados con la vida cotidiana. Se trata de transformaciones que los pequeños grupos humanos han vivido sin que por ello se modifiquen las condiciones estructurales: migración, cambio en las actividades económicas, modificación de los patrones de consumo, imposición de nuevas formas institucionales de organización social en lo político, lo religioso, la educación, el matrimonio, la propiedad. Estas transformaciones han dado lugar a lo que se han llamado movimientos sociales.