Laura R Valladares
Laura R Valladares
 

Enfoques Contemporáneos en Teoría Antropológica II

Presentación

 

 

Democracia y nuevos constitucionalismos en América Latina: Análisis desde la Antropología Jurídica

 

Introducción

 

En el último tercio del siglo XX la historiografía y la antropología latinoamericana han reflexionando, analizando y desmenuzando las diversas y variopintas formas que adquirieron las acciones colectivas en el devenir histórico y contemporáneo de nuestros países, desde la participación “masiva” en las guerras insurgentes de principios del siglo XIX hasta los actuales movimientos acontecidos en Bolivia, México, Ecuador, Chile y Guatemala, por mencionar algunos. Se ha ido reconociendo un peso cada vez más importante a la participación de heterogéneos actores políticos, sociales y económicos y su impacto no solamente en las movilizaciones con fuerte violencia popular sino también en los procesos que fueron dando forma a lo que diversos autores consideran, que es la construcción de los Estados nacionales durante el siglo XIX y gran parte del siglo pasado.

 

Es vital considerar que desde los movimientos de liberación en África y Asia el análisis de los movimientos sociales desde la década de los setenta del siglo XX es un elemento central para el conocimiento de los diversos escenarios latinoamericanos. En este sentido, podemos ver el movimiento katarista en Bolivia, la Federación Shuar en el Ecuador, El Consejo Regional Indígena del Cauca en Colombia en la década de los 1970, y el surgimiento de Sendero Luminoso en Perú y el Movimiento zapatista en México en los 1980 y 1990 han motivado múltiples análisis sobre las redes de esos movimientos a nivel nacional y transnacional. Frente a este tipo de movilizaciones, que no siempre han sido violentas, los diversos gobiernos latinoamericanos han respondido de diversa manera. Desde la reformulación de una docena de Constituciones para reconocer lo multiétnico y pluriétnico hasta la ratificación de el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre los derechos de los pueblos indígenas y tribales.

 

En la década de los 2000 se dio una nueva presencia indígena en los escenarios latinoamericanos. Por un lado, la victoria de Evo Morales en los comicios presidenciales de Bolivia en diciembre del 2005, y por el otro, la fortaleza de movimientos en otros tipos de arenas políticas, como el caso del Movimiento Pachakutik en el Ecuador, o la participación de las organizaciones indígenas de Colombia que lograron la adhesión del 2 por ciento de la población en sus proyectos.

 

Los casos mencionados los podemos considerar cómo los de mayor visibilidad, aunque no los únicos, en qué la presencia y participación indígena, o de una especie de politización de la etnicidad, se manifiestan. Tampoco son los únicos movimientos que llevaron a acciones de violencia y negociación. Sugerentemente muchos surgen en regiones que tuvieron fases de resistencia diversa desde el principio de las vidas republicanas de los países que ahora los cobijan. En este sentido llama la atención el que muchos de los movimientos ven como escenarios políticos inmediatos los municipios, donde pugnan por ganar una mayor presencia. Llama la atención no por lo que han estado pretendiendo y logrando, sino por que se considera que históricamente fueron excluidos de esa instancia político-administrativa, lo cual no es del todo correcto, sobre todo si consideramos la participación de diversos sectores indígenas en los ayuntamientos y municipios decimonónicos.

 

Van Cott afirmaba a partir de los casos de Colombia y Bolivia que los esfuerzos de transformación legislativa habían sido provocados por una coyuntura de crisis de representación, participación y legitimación de los Estados que convenció a las elites políticas de que el costo de negarse a las reformas sería más alto que el mantenimiento del statu quo. Dichas coyunturas proporcionaron un contexto favorable para que los pueblos indígenas influyeran en las reformas. Desde su perspectiva, el reconocimiento del fracaso del proyecto criollo de construcción de la nación fue una fuente de legitimidad moral renovada con el reconocimiento de los derechos indígenas, que conllevó a la necesidad de una renovación simbólica y a la búsqueda de un nuevo pacto social. Las ideas sobre "la fuerza y la unidad en la diversidad" abrieron el camino para un nuevo "constitucionalismo post-nacionalista" y que supuso el reconocimiento de los derechos colectivos de los pueblos indígenas. En éste camino las primeras transformaciones constitucionales se llevaron a cabo en Colombia y Bolivia, en 1991, que tuvieron como uno de sus ejes centrales la incorporación de mecanismos de democracia participativa.

 

Los siguientes años se continuaron gestando procesos políticos que decantaron en la construcción de nuevas constituciones emanadas deAsambleas Constituyentes, con las que se ha pretendido construir nuevos Estados bajo los principios rectores de constituir Estados sociales, democráticos y plurales, estas experiencias dan cuenta de la posibilidad de construir nuevos acuerdos sociales en donde la diversidad étnica, jurídica y política, podrían construirse sobre parámetros diferentes a los Estados liberales monoétnicos decimonónicos, además de los ya mencionados casos. En este camino, sendas reformas fueron aprobadas en 1999 en las constitución de Colombia y Venezuela,  ésta última emprendió nuevamente una importante reforma en el año 2008. Les siguieron las de Ecuador  en 2008 y la Bolivia en 2009. En el caso de Venezuela, con la reforma aprobada en diciembre de 1999, se acordó por referéndum popular que se integrarían tres indígenas a la Asamblea Nacional Constituyente después de ser electos de acuerdo a sus usos y costumbres ancestrales. Para cumplir con esta previsión los 30 pueblos indígenas de Venezuela eligieron a los constituyentes y definieron su mandato en términos de los derechos indígenas que demandaban que se reconocieran en la constitución. Destaca por inédita a este nivel la propiedad intelectual colectiva de sus conocimientos e innovaciones y la prohibición del registro de patentes sobre conocimientos ancestrales. Igualmente significativo fue el reconocimiento del derecho a la participación política en los consejos municipales, así como la elección de tres diputados indígenas.

 

Se trata de procesos de enorme importancia en la historia reciente de América Latina que consideramos que son importantes de analizar desde la perspectiva de la Antropología Jurídica y ello se dedicará este curso.